[FOTODENUNCIA]
El panamá de los contrastes |
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LA PRENSA/David Mesa. |
El paso constante de los camiones y equipo pesado por la carretera que conduce hacia la comunidad de Paraíso, ha hecho mella en esa importante vía. Esta fotografía corresponde al tramo que se ubica justo enfrente del mirador del Canal de Panamá, en las esclusas de Miraflores. Ante este deterioro, muchos visitantes y turistas se podrán preguntar cómo es posible que los panameños sean tan eficientes en el manejo y funcionamiento del Canal, pero tan ineficientes para mantener en buen estado las carreteras
del país. |
Roberto Eisenmann aclara mal entendido
20 DE NOVIEMBRE. He leído la reacción del Dr. Carlos Russell a mi artículo titulado: “Barack Hussein Obama – Presidente” (La Prensa, 14/11/2008), con preocupación.
En varios escritos manifesté –como ciudadano del mundo– mi preferencia por Barack Obama, y este artículo pretendía exaltar los valores del nuevo Presidente–electo quien, desde una posición de clara desventaja, gana una elección en forma contundente lo que, en mi opinión, cambiará Estados Unidos y el mundo.
El uso de un término políticamente incorrecto ha ofendido, y, por eso, pido mil excusas.
Quienes me conocen saben que no hay un pelo de racismo en la historia de este ser humano.
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Responde carta del Dr. Russell
21 DE NOVIEMBRE. Tras leer el comentario del señor Carlos E. Russell (Página del lector, La Prensa, 20/11/2008), observo que por muy cariñosa que al señor Russell le haya parecido la expresión “chombito”, es obvio que se ha sentido ofendido, lo cual a mi parecer es un absurdo.
En nuestro país, las personas de piel oscura siempre se ofenden si se les llama “negros”. Hay que decirles “morenos”. Cuando yo presencio una situación así, solamente me cabe preguntar a los presentes o a los que me quieren escuchar: ¿Digánme ustedes, al venerado Cristo de Portobelo lo llaman: “El Cristo Moreno”? Es el Cristo Negro, y así de milagroso y querido es.
Me parece que cada persona debe ser conforme con el color de piel que Dios le dio. Algunas pieles son de color amarillo, rojo, chocolate, verde aceituna, rosado, blanca leche, y otras mezlas de tonos. Pero, la expresión “chombito” sigue siendo la más cariñosa, ¿No le parece?
María Isabel Rengifo S.
Marchando a ‘paso de ganso’
21 DE NOVIEMBRE. Leyendo el escrito de la profesora Mireya Rosas (La Prensa, 18/11/2008) no puedo menos que endosar la mayoría de sus afirmaciones. Nunca he comprendido por qué los colegios de educación media, públicos y privados, incluso los católicos, permiten que sus estudiantes desfilen con sables, charreteras y fusiles de imitación, siendo centros educativos de la sociedad civil que deberían promover una educación para la paz y la solidaridad.
La patria se define y se defiende con las acciones con las que la honramos en nuestro día a día. La mejor defensa de la nación son los valores ciudadanos, nuestras gestas patrióticas más significativas fueron protagonizadas por estudiantes o ciudadanos desarmados.
Demostraciones con fusiles, sables y fanfarrias deben ser privativas de las fuerzas militares o policiales, estas no condicen el espíritu de la educación civilista que necesitamos.
Luis Manuel Cornejo Alemán
Asociación contra los accidentes
22 DE NOVIEMBRE. Acabo de leer que en España hay una asociación llamada “Stop accidentes”. Me parece una idea que merece ser aplicada en Panamá.
Básicamente propugna una solución salomónica a los accidentes fatales en las carreteras y es la siguiente: “... los conductores infractores que provoquen muertes en las carreteras serán castigados con la retirada definitiva de la licencia de conducir”. Así de sencillo. Esta es una medida contundente que hará pensar dos o más veces a cualquiera que quiera pasarse un vehículo en una curva, tratar de llegar a Chitré en 30 minutos antes o pasarse una luz roja, etc. Los muertos en la carretera reclaman justicia y las leyes que regulan los accidentes de tránsito son muy leves con los culpables de estas muertes. Esta medida no es tan draconiana para reclamar cárcel, pero definitivamente… los asesinos deben pagar.
Giovanni Stagnaro
MENSAJES POR MAIL
PROBLEMAS
Hacen un llamado a las autoridades de gorgona
Soy un ciudadano de la tercera edad que viaja con frecuencia a la comunidad de Gorgona, en donde la cultura del alcohol está a la orden del día, el transporte es pésimo y las autoridades no ponen orden a estos y otros problemas.
¿Qué es lo que nos está sucediendo? Tengo nueve años de viajar desde la ciudad de Panamá a Gorgona y viceversa, pero en vez de mejorar el servicio de transporte público, siento que no hay cambios positivos, debido al poco importa de los estamentos gubernamentales. Señores, la juventud está perdida, ustedes no tienen idea de lo que se ve en esta área. Ya me imagino cómo será en el resto de la República, porque esto es general.
Espero que hagan pública esta denuncia, aunque sé que caerá en saco roto, como todo lo demás que ocurre en este país.
Rolando Mojica Valdés
PARIDAD
Reclama una rebaja de las tarifas eléctricas
La revisión de tarifas eléctricas, no puede hacerse cada seis meses. En las estaciones de gasolina ahora se registran cambios cada 15 días y se cumple, so pena de serias multas.
El consumo se ve afectado por este fenómeno y las declaraciones de que el combustible se compra a crédito no son válidas. Que lo compren al contado, como debe ser.
En el mes de julio pasado, el barril tocó su máximo de 147 dólares, y ahora acaba de tocar los 48 dólares, ¿no les parece suficiente la rebaja? ¿Qué es lo que están esperando?
Todos estos abusos atentan contra la economía y desarrollo de este país, en general.
El Gobierno no debe permitir estas prácticas peligrosas, especialmente, con este servicio tan necesario. Estamos pasando por un buen momento con la demanda por Panamá y debemos mantenerla, con mejores precios y una buena atención.
David Malca
[INCONGRUENCIAS]
Medicinas por votos
Ahora nos quieren colocar en inseguridad económica al vendernos medicamentos que, por más baratos que los quieran comercializar, el pueblo está pagando por ellos el doble.
A quién quieren engañar. Me pregunto algo: ¿no es una incongruencia el plan de la ministra de Salud Rosario Turner, que con el crédito de 1.7 millón de dólares que le ha otorgado la Asamblea Nacional, pretende abrir farmacias para los pobres, a fin de vender medicamentos a precios populares, cuando debería resolver el problema del abastecimiento de medicamentos en las farmacias de los hospitales y policlínicas de la Caja de Seguro Social, así como en el Hospital Santo Tomás, el Hospital del Niño y todos los centros de salud del país?
Pagamos por una seguridad social que nos coloca en una total situación de “inseguridad”, ya que por un lado, atenderse en los centros hospitalarios de este país en la mayoría de los casos constituye un riesgo a la salud, incluso desde el momento de tener que pasar largas horas en filas y de madrugada, para poder conseguir un cupo para una cita médica, que con suerte será hasta dentro de un mes y no precisamente con el mejor galeno que pueda usted optar, de acuerdo a la especialidad médica que necesita.
Y ahora nos quieren colocar en inseguridad económica al vendernos medicamentos que, por más baratos que los quieran comercializar, el pueblo está pagando por ellos el doble ya que, por un lado, nos siguen descontando de nuestras quincenas el porcentaje dirigido a la Caja de Seguro Social, al Impuesto sobre la Renta, y, a través de nuestras compras, el 5% de ITBM. Y por otro lado, tendremos que pagar, si bien a precios bajos, un medicamento que ha sido adquirido a través de los impuestos antes descritos, que proviene de nuestro trabajo y nuestro bolsillo.
Si somos asegurados, debemos recibir del seguro, que no es gratis porque pagamos por ello, una atención integral, tanto del sistema médico como del administrativo y eso incluye un buen servicio de citas, atención médica y solicitud y recepción de medicamentos. Sin embargo, en clara colusión, gobierno y administrativos de la salud y la seguridad social, hacen lo posible para mantener a la población con menos capacidad económica, sumergida en la nefasta dependencia “partidócrata” y clientelista, de los que a cambio de absurdas migajas como esta, ofrecen su voto en las urnas.
Al final, es nuestro dinero el que siguen usando para apadrinar programas populistas a través de los cuales quieren engañar a la población, que no han querido educar, para que fácilmente puedan aprobar con el voto iletrado sus campañas “político– corporativas”, que los sigan afianzando en el dominio del poder, durante el siguiente lustro.
Héctor Paz Mendieta |
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